El Estadio Olímpico Universitario. Miércoles de Spot & Places

Escrito por el 10/10/2018

El 12 de octubre de 1968 se inauguraron los Juegos Olímpicos de México 1968. El encendido del pebetero olímpico por Enriqueta Basilio es tan significativo, no sólo porque fue la primera mujer en hacerlo, sino por el gran esfuerzo emprendido en la organización. Las olimpiadas representaron el trabajo de miles, y el concurso de otros tantos, para el más grande evento registrado en América Latina hasta ese momento.

Todas las instalaciones construidas para los juegos en la Ciudad de México permanecen en uso. Nuestra capital no heredó elefantes blancos, sino infraestructuras y espacios que bien podrían recorrerse en su totalidad para recordarlos. El que tiene mayor vida y actividad es sin duda el Estadio Olímpico Universitario.

El sueño de una Ciudad Universitaria en la Ciudad de México data desde los años 20. Para la época, era evidente que los edificios del Centro habrían de resultar insuficientes. Fue el presidente Miguel Alemán, egresado de la UNAM que estudió en el primer cuadro de la ciudad, quien daría el mayor impulso a la construcción de un nuevo complejo universitario ubicado sobre la meseta de un pedregal de lava que dejó el antiguo volcán Xitle mil 700 años atrás.

La inauguración de los primeros edificios de Ciudad Universitaria estuvo rodeada de grandes eventos, como el VIII Congreso Panamericano de Arquitectos celebrado del 20 al 25 de octubre de 1952. Más de dos mil arquitectos de todo el mundo fueron testigos de la apertura de la Biblioteca Central que recibiría a 25 mil estudiantes y es un ícono arquitectónico del país.

Para finalizar el congreso, el presidente de la República invitó a los asistentes a conocer el Estadio de Ciudad Universitaria. Cerraba su sexenio de la mejor manera y lo hacía al estilo americano que siempre privilegió. Su mayor obra tenía un gran estadio (su propio Schoellkopf Field como el de Cornell) donde el 20 de noviembre del mismo año iniciarían las primeras Olimpiadas de la Juventud Mexicana como evento de apertura.

La imponente obra no solo es resultado de técnicos y gobernantes. Más de diez mil obreros trabajaron en ella, incluso de noche, del 7 de agosto de 1950 al 20 de noviembre de 1952.

La estructura del estadio se caracteriza por el uso de materiales del sitio en que fue construido, como la piedra volcánica que fue extraída de la excavación y compactada hasta darle forma a la base de la gradería.

Los materiales juegan un rol central en el proyecto. Los diseñadores y arquitectos del estadio querían representar el volcán que habría de expulsar la lava que le rodea.  El estadio está hecho de la misma tierra donde se asienta. Para recubrir la fachada, se hizo un zampeado de piedra que le da un tono único empleado después por Diego Rivera en su mural “La Universidad, la familia mexicana, la paz y la juventud deportista”, una de sus últimas obras monumentales.

Los elogios a todo el proyecto son inolvidables, como lo escrito por Frank Lloyd Wright en el libro de visitas: “La Ciudad Universitaria es un notabilísimo homenaje no sólo a México sino a la raza humana. Tiene fuerza suficiente para enaltecer a las Américas y obligarnos a reconocer la belleza de la cultura indígena. ¡Viva México!”

Richard Neutra, al referirse a Ciudad Universitaria, mencionó: “Sin duda alguna, la Ciudad Universitaria es, y lo considero así, el más amplio y claro exponente de la dirección que parece haber tomado ya el movimiento arquitectónico mexicano. Me impresionó”.

Las olimpiadas

México 68 era el tercer proyecto que se presentaba para albergar unos juegos olímpicos en la capital. Lo había hecho en 1949, cuando la sede fue Melbourne para las Olimpiadas de 1956, y en 1955, cuando Roma fue la elegida para la justa olímpica de 1960.

En la selección de la sede de la décimo novena olimpiada, México había demostró haber aprendido de sus errores. Llegaba con experiencia, con mayor margen de maniobra y con infraestructura ya construida, sobre todo el estadio.

En 1963, la ciudad fue seleccionada como sede de los Juegos en la sexagésima reunión del COI en Baden Baden, Alemania, venciendo a Detroit, Lyon y Buenos Aires.  A partir de ese momento, se constituyó formalmente el Comité Organizador que trabajó de manera conjunta con el Gobierno Mexicano en la realización del evento.

Los Juegos de la XIX Olimpiada desatarían controversia pues se llevarían a cabo en una ciudad de 2250 metros de altura. Avery Brundage, presidente del COI, declararía que: “Los Juegos Olímpicos pertenecen a todo el mundo, no a una parte al nivel del mar”. Los resultados en esos quince días de octubre le darían la razón.

Para los juegos olímpicos de 1968, el estadio se amplió para recibir a 80 mil espectadores distribuidos en dos plantas y 42 túneles de acceso. Fue el primer estadio que adecuó espacios para la televisión, al construir las cabinas donde se trasmitirían los primeros juegos a color.

El estadio, que fue sede del atletismo, también fue el protagonista central durante los juegos. En él, Bob Beamon saltó 8.90 metros, en la gesta olímpica más impactante hasta ese momento. En su pista de tartán, Jim Hines rompió la barrera de los diez segundos al correr los 100 metros. En el campo, Dick Fosbury saltó de espaldas para cambiar el deporte. Y, en una noche de octubre, Tommie Smith y John Carlos agacharon la cabeza y levantaron sus puños envueltos en guantes negros para una imagen icónica que impactó al mundo.

Los Juegos Olímpicos de México fueron los primeros organizados por un país en vías de desarrollo, por una nación hispanohablante y los primeros en Latinoamérica.  Su marca continúa en el trazo urbano de la Ciudad de México, en la Ruta de la Amistad, la Alberca Olímpica… Y su estadio, llamado Estadio Olímpico Universitario desde 1968, que sigue vivo y en pie a diferencia de otros, para orgullo de México y el mundo pues, como toda la Ciudad Universitaria, es patrimonio de la humanidad.

 


Opiniones
  1. CSCNT   /   12/10/2018, (6:29 pm)

    Hace varios años que el equipo Cubano estaba entre los 8 primeros a nivel mundial. ( primero señores,participabamos en mundiales y olimpiadas,teniamos como más fuertes contrincantes a Dinamarca y Egipto,pero clásificambamos en el grupo y pasabamos a la otra fase,y en el área panamericana reinabamos. Y desde hace algunos años como muchos deportes también cedimos en balonmano,no clasificabamos a mundiales y olimpiadas,cediendo además en gran medida en el área. Hoy muchos critican las contrataciones en el exterior,pero si logramos que esos atletas continuen jugando por Cuba,es una de las vías más rapida de retomar el camino anterior y los logros obtenidos. Pueden estar seguros que podemos ganar el panamericano y al menos regresar a un mundial y clasificar a la olimpiada,seia un logro y muestras de pasos de avances que te dan esperanzas. Pero sino se percibe al menos el comienzo del camino que te retorne a la gloria como pasa en otros deportes,entonces claro está te preocupas y ves las esperanzas muy lejanas,y cuando te realizan un pronosticos como los últimos que hemos vistos en otras disciplinas te das cuenta que no se cumplirá. saludos.

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