¿Las pesadillas son malas para la salud?

Escrito por el 04/06/2018

Estás muy asustado. Un extraño o un animal – o una cosa – te está persiguiendo. Está cada vez más cerca, y te despiertas justo antes de que pueda alcanzarte. 

Suena a cliché, pero expertos que estudian las pesadillas indican que éste es un escenario bastante común en los malos sueños. “Frecuentemente hay una amenaza de muerte, o de lesión, o de aniquilación, y estás tratando de escapar,” dice Tore Nielsen, profesor de psiquiatría en la Universidad de Montreal y director del Laboratorio de Sueños y Pesadillas. Si has experimentado algún evento traumático – como un accidente de autos, quizás, o un combate militar -, también es común que estas específicas situaciones se repitan en tus pesadillas.

¿Qué tal esa espantosa sensación de estar corriendo y no alejarse lo suficientemente rápido del peligro? Imagen: Trip Advisor.

Sin embargo, las pesadillas vienen en todas formas y tamaños, asegura Nielsen. En algunos casos, la composición de un mal sueño o los eventos pueden parecer inocentes, pero las emociones que el soñador siente son de terror, aversión o angustia, explica el investigador. Por ese motivo, cuando las pesadillas son frecuentes y dolorosas, pueden causar un verdadero problema de salud.

“Tener muchas pesadillas,” – una casi cada noche – “puede derivar en estrés e insomnio,” comenta Michael Nadorff, profesor asistente de psicología en la Universidad del Estado de Mississippi y director del Laboratorio de Sueño, Suicidio y Envejecimiento, de esa institución. Despertar sorpresivamente es otra característica común de un trastorno clínico de pesadillas, asegura. (Algunos investigadores dicen que los despertares sorpresivos son lo que diferencia a las pesadillas legítimas de los simples malos sueños, pero Nadorff opina que él no marcaría una línea divisoria demasiado notoria entre ambos.)

“Para quienes padecen serios problemas de pesadillas, también es común que activamente eviten dormir para así evitar tener pesadillas, indica. “Cuando tienen una pesadilla, con frecuencia no vuelven a conciliar el sueño por el resto de la noche.”

Y es terrible no poder dormir de nuevo después de un mal sueño. Imagen: Shutterstock.

Este sueño perdido tiene implicaciones devastadoras en la salud de una persona, dice Nadorff. La baja calidad de sueño crónica puede causar un amplio rango de complicaciones de salud mental y física, incluyendo depresión y problemas del corazón. Este experto también ha publicado sus investigaciones sobre la relación entre las pesadillas y los pensamientos e intentos suicidas.

Plantea que las pesadillas tienden a presentarse mucho más en las personas que padecen depresión, ansiedad y otros trastornos de salud mental. Hay estudios que muestran que dar tratamiento a las pesadillas de las personas puede resultar en mejoras significativas en la calidad del sueño, el estrés relacionado al síndrome de estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés) y otros de desórdenes mentales relacionados con el suicidio – todo esto sugiere que las pesadillas no son simples efectos secundarios de estas condiciones, asevera Nadorff.

Aunque asusten, las pesadillas no son siempre algo malo.

En muchos casos, pueden ayudar al soñador aliviando un poco sus ansiedades del día. A través de investigaciones, se ha encontrado que las pesadillas pueden ser de gran ayuda para una persona que está aprendiendo a manejar mejor el estrés. “Sabemos, desde los tiempos de Freud, que nuestras preocupaciones del momento se reflejan en nuestros sueños,” comenta Nielsen. Haciendo un registro y repasando los malos sueños con un terapeuta puede revelar las conexiones emocionales de una pesadilla con la vida diaria. Lejos de ser un asunto para la pseudociencia, el análisis del sueño parecer ser un método genuino para obtener una visión personal sobre nuestras emociones y nuestros miedos, agrega.

Así es un estudio del sueño realizado en casa del paciente. También se realizan estudios del sueño directamente en las clínicas, dependiendo del tipo de trastorno que se esté analizando. Imagen: AXG Sleep Diagnostics.

Además de proporcionar estas visiones, las pesadillas también pueden servir como una especie de “terapia de exposición” incorporada, que ahora es considerada un estándar válido para tratar muchas fobias y algunas condiciones relacionadas con el PTSD, comenta Nadorff. Por ejemplo, si a alguien le aterran los perros, la terapia de exposición podría involucrar pasar tiempo en una habitación con un terapeuta y un perro. Al confrontar el origen de su miedo en un ambiente seguro, la persona aprende a manejar esa fobia. Casi de la misma forma, las pesadillas – particularmente aquellas que suceden después de un episodio molesto – pueden hacer que el cerebro de una persona se libere de ese evento y siga adelante.

Vas a darte cuenta que tus pesadillas son insanas si perturban tu sueño de forma habitual, o si parece que están provocando algo que te asusta o te molesta. Quizá no seas fan de confrontar tus miedos más profundos – incluso cuando estás despierto. Pero, cuando se trata de pesadillas, enfrentar el origen de tu temor puede ser la mejor forma de disminuir su tamaño.

Por Markham Heid, publicado en la revista TIME.


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